Deportes Copiapó tiene, oficialmente, nuevo dueño

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Luego de una década, Felipe Muñoz dejó de ser oficial y legalmente el máximo accionista del CDC. El empresario dijo al abandonar la institución que lo más importante fue controlar las deudas y darle estabilidad financiera al club.

El empresario Luis Galdames, que ingresó en 2017 a la Sociedad Anónima Deportiva, seguirá siendo el presidente de Deportes Copiapó hasta 2022, acompañado de cuatro nuevos integrantes que conforman el directorio elegido en la última junta accionaria.

Junto a Galdames estarán Diómedes Cruz (empresario chileno-peruano) como vicepresidente, Carlos Aguirre (empresario y presidente regional de la Cámara Chilena de la Construcción) como primer director, Juan Carlos Silva (empresario minero) como 2° director, mientras que el cuarto integrante es Christian Venegas (abogado) como secretario.

De los cinco, tres son copiapinos, un hecho inédito en la última década, donde siempre había predominado la presencia de accionistas foráneos. Los directivos que salieron son Arnoldo Grogg, Carlos Muñoz, Cristian Charles y Dante Martínez, quienes hasta febrero pasado fueron miembros del directorio copiapino.

De esta manera, oficial y legalmente y tras 10 años, la Sociedad de Inversiones e Inmobiliaria Santa Elena Limitada que preside Felipe Muñoz ha dejado el control de la SADP copiapina, lo que ya se había materializado en marzo de 2018 al vender el 51% que le perteneció desde 2009.

El nuevo control accionario ahora le pertenece a la creada Sociedad León de Atacama Limitada que comanda Galdames, que es dueño de 382 mil acciones del albirrojo copiapino.

LA EVALUACION DE MUÑOZ

Tras una década al mando del CDC, Felipe Muñoz manifestó que se cumplió con el principal objetivo, que era controlar las deudas y evitar la quiebra y desaparición del club.

“Satisfecho con lo que se logró en 10 años,considerando que tomé la administración de un club a quince días de desaparecer por incumplimientos laborales, con una pesada deuda tributaria, que ocupaba todos los años el último lugar en la tabla de posiciones y no sólo en el primer equipo sino que también en las categorías del Fútbol Joven, donde los jugadores y técnicos de buen nivel no querían ir”, apuntó Muñoz.

Agregó que lo más complejo fue darle estabilidad financiera, limpiar la imagen de la institución y sortear el complejo momento en la cancha.

“Fueron primeros tres años muy duros en todo aspecto, que incluso me obligaron a asumir la presidencia del club, asunto que al comienzo no estaba en mis planes, pero que sin embargo al poco andar me di cuenta que era necesario. Creo que desde el año 2012 en adelante hasta el aluvión las cosas iban mejorando bastante rápido para la institución, sin embargo tuvimos un retroceso importante nuevamente después de eso de lo que costó mucho salir ya que además en vez de recibir apoyo de instituciones pública y privadas, se nos dejó absolutamente de lado porque habían otras prioridades.

Muñoz reconoció que no se lograron alcanzar todos los objetivos fijados al tomar el control, principalmente por situaciones externas que impidieron fortalecer especialmente lo futbolístico.

“En 2009 las metas eran las que el contexto permitía, es decir tratar de salvar al club de la quiebra, profesionalizarlo e intentar hacerlo viable hacia el futuro, para ello era necesario refundar todos los aspectos del club. Estas metas fueron largamente alcanzadas, aunque seguramente podríamos habernos planteado nuevas metas para la segunda parte de mi mandato, cómo ya conté esto no fue posible ya que tuvimos que después del aluvión nuevamente ponernos la meta de hacer viable el club jugando en Caldera y habiendo perdido todos los auspicios que se habían logrado conseguir en los primeros años, con muy poco público ni lugar siquiera donde entrenar”.

Fotografía gentileza Emilio Carvajal /@ejcarvajalo

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