Arica, bendita juventud



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Final del primer tiempo en Talca, el marcador es claro. San Marcos se impone en condición de visitante a uno de los grandes candidatos al ascenso. Se va a camarines con la sensación que le puede jugar de igual a igual a cualquiera. No solo eso, ganarle en su casa y hacerlo ver mal.

El 2 a 0 no es producto de la casualidad. Ha jugado de tú a tú y el planteamiento resulta a la perfección. Genera fútbol y las embestidas de Byron Monroy lastiman. El criterioso manejo de Renato González marca diferencia en medioterreno. Millacet aparece también, cuando el partido lo requiere. Error del “Tato” Silva y a cobrar.

El equipo se ve fresco, intenso; tiene ganas de comerse el mundo, de dejar de ser desconocidos, que se hable de estos jóvenes que están sacando la cara por los “Bravos”. Vienen de un largo viaje, más de mil kilómetros tras su estación en Copiapó. La derrota ante los atacameños se vengará con fútbol y amor propio. Incomodan a un rival al que no le alcanza. Físicamente también hay un desequilibrio a favor de la celeste ariqueña. ¡Puta que corren! se escucha; ¡Rápidos los weones! es otra de las frases que surgen espontáneas entre los escasos asistentes autorizados: análisis simple pero al hueso del equipo nortino.

Manosalva en el arco responde; la zaga comete algunos errores pero logra frenar el poder de gol de la dupla más efectiva del ascenso. Sucumben López y Ábalos. Los 15 goles que suman entre ambos, se esfuman. En el medio la presión no decae, Rangers no está cómodo y arriba, Monroy las quiere todas.

Al borde de la cancha, Peña vive el partido con la misma intensidad. La dinámica del juego quizás no le permite vislumbrar la pequeña revancha que está teniendo. Tan solo un par de semanas antes, el presidente del club, Carlos Ferry, cuestionaba su continuidad; incluso, públicamente, pretendió hacerle el equipo. Pero el partido le está dando la razón al estratega.

A principio de año lo privaron de dirigir la liguilla con Barnechea. Lo sacaron para darle el puesto a Leonardo Zamora. Aceptó la injustica, tomó el reto, se fue al extremo norte de Chile y contra todo, hace fluir al novel cuadro nortino.

Sus muchachos en cancha promedian 22 años. Cristóbal Guerra con 19, es el estandarte de la juventud ariqueña. Korben Rojas tiene recién 20, Mauricio Godoy 23, Monroy 20.

El descuento no alcanza para amagar el triunfo. Van a ganar el partido y sus nombres ya no serán tan desconocidos. Tienen hambre de triunfo, tienen la irreverencia y la osadía de la juventud.

El pitazo final llega y el grupo de muchachos sabe que no solo ha ganado una batalla más; reafirma convicciones y crece en esta carrera por acumular experiencia. La cancha otra vez nos da una lección, hay recambio, hay talento; claro, hay que pulirlo, trabajarlo, dirigirlo. Tienen la pasta, tienen la materia prima.

Por Pablo Sepúlveda -Editor general www.primerabchile.cl
Fotografía Iván García Medina.

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