San Luis y los nuevos dueños del fútbol



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Hace algunos años, cuando los primeros escándalos de supuestas triangulaciones en nuestro fútbol nacional salían a la luz pública, recuerdo haber pensado, muy tranquilo: “Por suerte, esto en Quillota nunca va a pasar. Nuestros dirigentes son quillotanos, y jamás permitirían que algo tan malo pase con nuestro San Luis“.

Quien lo diría…

Año 2018. San Luis caía al descenso después de algunas temporadas en primera, donde casi clasificamos a una copa internacional. Habían sido años bastante buenos, pero ese 2018 los dirigentes parecían desconectados del club. Lo que ninguno de nosotros como hinchas sospechábamos es que los dirigentes estaban vendiendo a San Luis. Empezaba nuestra pesadilla. Nos enteramos que aunque orgullosamente indicaban que la institución estaba saneada, estaba en verdad llena de deudas; lo que llevó a que los dirigentes salientes se llevaran todo, incluso vendiendo a los pocos jugadores importantes que tenía, como Mauro Caballero. Y luego nos enteramos que los nuevos dueños tenían una extraña cercanía con los dueños argentinos de Unión La Calera.

Lo han desmentido hasta el cansancio, pero el tema es que en dos años nos hemos llenado de ex jugadores, ex dirigentes, y cualquier cosa que pareciera “sobrar” en el equipo de la vecina ciudad. Nos transformamos, de un día para otro, en el patio trasero de nuestro archirrival. Y el último episodio de este descarado parentesco podría concretarse si, como se está  especulando en estos momentos, llegará finalmente Marcelo Raya a reemplazar a Víctor Rivero. (Se espera que lo presenten hoy).

Hace años recuerdo que miraba tan lejanas las acusaciones de triangulaciones que afectaban a Unión San Felipe y a Rangers, y hoy lo veo más cercano que nunca. Y es que lamentablemente para nuestro fútbol, esto es lo que vino para quedarse: empresarios que compran grupos de clubes, para mover jugadores y técnicos según les convenga. Y por más que nos traten de hacer creer que no es así, todos sabemos que Audax y Coquimbo algo tienen en común, así como Magallanes y Santa Cruz, o como el caso increíble de dos equipos archirrivales que hoy se transformaron increíblemente en hermanos, a la fuerza, como pasa con San Luis y Unión La Calera.

¿Qué sentido tendrá, el día de mañana, ir a ver un clásico que de seguro no se va a jugar en la cancha, sino que ente cuatro paredes?
Hoy día, tristemente volver a ver este clásico no parece tener sentido alguno. 

Por Luis Montenegro/@dalecanario1919

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